
Pues ya se ha dicho mucho acerca de los shows de una de las bandas más importantes de rock mainstream (si no es que la más importante) de nuestros tiempos, que regresaron después de 14 años a nuestro país. La verdad es que estoy aún bastante anonadado por la experiencia, y me cuesta trabajo poner en adjetivos que no sean totalmente superlativos la experiencia conjunta de los pasados 15 y 16 de marzo, pero haré lo mejor posible por narrar lo que significó para su servidor el poder ser parte de este histórico par de fechas en vivo.
El Rockanroller y Radiohead:
Bueno, la verdad es que yo no conocí a Radiohead con 'Creep'. Ya la había oído, pero para mí era solo una buena rola que pasaba de vez en cuando en Radioactivo. Fue hasta que mi hermana compró uno de esos CDs de NOW! en el cual venía 'High & Dry' que me empezó a llamar la atención. Después, ella misma compró una copia del OK Computer al poco tiempo de su salida al mercado, mismo que en solo meses decidió venderme, debido a que todo el tiempo se lo pedía prestado. Poco tiempo después también adquirí mi copia del The Bends. Tenía doce años. Después me volví muy metalero. Para mí no existía otra cosa que el metal (en cualquiera de sus variantes, me temo decir, incluídos bodrios como Rhapsody o Stratovarius, así como cualquier banda de Grindcore apestosa y un largo etcétera de música inconsecuente), y por lo mismo dejé de pelar bandas de otros géneros de muy alta calidad como los Smashing Pumpkins, Nine Inch Nails, Pink Floyd, The Beatles y un largo etcétera, incluidos mis otrora favoritos y ya mencionadísimos en este post: Radiohead.
Fast Forward al 2001, aparece el Amnesiac al mercado. Yo recién había escuchado el Kid A y mi ridículo honor metalero me obligaba a ocultar que se trataba de uno de los discos más maravillosos que jamás había escuchado. El librillo rojo que apareció como edición inicial del Amnesiac estaba frente a mis ojos en la listening station de Mixup Satélite. Un par de minutos bastaron para hacerme sucumbir ante la tentación de ponerme los audífonos y escuchar la mitad del disco. Corrí hacia el área de comidas para pedirle prestado a mi jefa un billete de cincuenta varos para completar el precio de la mencionada edición especial, mientras súbitamente me daba cuenta de lo absurdo que es limitar la apreciación de la música a una sola rama del rock. Volví a mi casa, escuché el álbum seguido del OK Computer y el The Bends. No volví a ver hacia atrás y no lo he hecho desde entonces. Radiohead fue la banda que me hizo salir de los límites músicales que sin motivo más que una especie de credibilidad callejera me había autoimpuesto. Posteriormente adquirí una copia del Kid A, y desde entonces he comprado cualquier lanzamiento oficial de la banda en su fecha de aparición.
La visita a México:
Ha sido muy bien documentada la ausencia prolongada de la banda en nuestro país. Los deseos de presenciar un concierto de este bandón han estado presentes en las mentes de miles que se volvieron fans a raíz de la aparición de un sencillo o álbum posterior al EP My Iron Lung, así como de aquellos que tuvieron la rara oportunidad de verlos en esa gira mexicana del 95 y que han seguido siendo fans desde entonces. Los rumores de un regreso a México nunca fueron tomados en serio por un servidor, e incluso cuando se dio el anuncio de una supuestamente confirmada serie de conciertos en el Foro Sol para el 14, 15 y 16 de marzo de 2009, abierto por "los finlandeses de Sigur Ros" [sic], tenía mis muy buenas dudas. En retrospectiva, y viendo la forma en que se presentaron las cosas, tenía toda la razón en tomarlo con calma.
Sin embargo, el anuncio oficial llegó. La venta de boletos se presentó para dos de las tres fechas rumoradas, y no vinieron ni los Sigur Ros finlandeses ni los islandeses, sino los alemanes de Kraftwerk, leyendas de la música electrónica. Finalmente estaba ocurriendo. Los boletos estaban en mis manos y sólo faltaba que no se cancelaran las fechas. Los meses pasaron volando y de pronto ya era 14 de marzo. Fue difícil conciliar el sueño. Radiohead ya estaba en México y faltaban horas para apreciarlos con mis propios sentidos.
Los conciertos:
No tengo gran cosa que decir. La espera valió la pena. Quizás hubiera sido bueno una espera más corta y un mayor número de conciertos en todos estos años, pero el estatus místico que la realización de cualquier número de conciertos en un lugar cercano a mi espacio físico ayudó a la experiencia. No me perdí un solo segundo. Aprecié y absorbí todo lo ejecutado y proyectado. Era muy raro ver a este grupo de músicos que ya eran etéreos para mí a tan solo unos 5 ó 6 metros de mí. Cada canción era un himno, cada reconocimiento que Thom Yorke tenía de la presencia de la audiencia, memorable. Es grandioso poder decir que he pasado 4 horas de mi vida escuchando a Radiohead tocando en el mismo cuarto que yo. Y lo seguiré presumiendo hasta que ese tiempo aumente.
Unas cuantas rolas especiales:
Airbag
La primera canción de Radiohead que me hizo pensar "esto no lo he escuchado antes". Grandes atmósferas y la generación de una sensación de "realmente estos tipos en el escenario han creado toda esa música que amo".
Optimistic
Una canción que no esperaba, pero que deseaba. Es un tema del que gusto tanto que de alguna manera me hizo sentir casi durante toda su duración que estaba siendo tocada solo para mí.
House Of Cards
Todo el In Rainbows fue especial para mí, tratándose de un álbum que me sorprendió tanto como las primeras veces que escuché el OK Computer y el Kid A, sin embargo a esta canción en particular le he dado un significado por demás personal y que sigue siendo muy vigente en mi vida en estos momentos. Probablemente el momento más emotivo para mí de ambas noches.
Street Spirit (Fade Out)
Una canción que había deseado escuchar durante años. El momento fue muy corto, pero cumplió con una fantasía que parecía eterna.
Kid A
Tema que no esperaba pero que realmente deseaba. una de las canciones que más curiosidad tenía por ver en vivo y que en mi mente es una de las grandes triunfadoras de las presentaciones de Radiohead en México.
Talk Show Host
Todo un clásico que realmente deseaba presenciar, y que me fue obsequiada en la segunda noche. De nuevo apareció la sensación de ser la ú nica persona en el estadio. Monumental.
Climbing Up The Walls
Posíblemente mi tema favorito de Radiohead. Una delicia que duró demasiado poco. Es solo hasta este momento que empiezo a darme cuenta de la fortuna que representa para mí como fanático haberla presenciado.
Creep
Una sorpresa a medias. La verdad es que me emocionaba el prospecto de que la tocaran, y soy de la idea de que si esta canción tiene veto por choteo, Karma Police y Paranoid Android lo merecen igual. Un momento emotivo y especial, que no se repite mucho y que cerró la experiencia con broche de oro. Se sintió como un reconocimiento que dio la banda a su larga ausencia y a la actitud de la audiencia, que se mantuvo cantando y disfrutando durante dos sets de dos horas cada uno.
La verdad es que hubo muchas más rolas que representaron momentos increíblemente emotivos y disfrutables para mí, pero son demasiadas como para mencionarlas a todas.
Conclusión:
Una experiencia más que memorable. Un par de días que ya guardo con muchísimo cariño. Todo un agasajo. Gracias por la visita. Que sean muchas más.